Seis panelistas de “Sin Filtros” dan el salto al Parlamento
El programa de debate político “Sin Filtros”, conducido por el periodista Gonzalo Feito, se ha convertido en un actor inesperado del escenario político chileno tras las elecciones parlamentarias de 2025. Cuatro de sus panelistas habituales fueron electos diputados y dos contertulios recurrentes alcanzaron escaños en el Senado, conformando lo que ya diversos medios y redes sociales han bautizado como la denominada “bancada Sin Filtros”.
De la pantalla a la Cámara de Diputados
Según la crónica de Síntesis Chile, el programa logró un hito poco común en la política nacional al ver a varios de sus rostros pasar directamente del panel televisivo al Congreso. En la Cámara de Diputados, fueron electos como parlamentarios cuatro panelistas estables de “Sin Filtros”:
Jaime Araya, por el Distrito 3; Pancho Orrego, por el Distrito 10; Pier Karlezi, por el Distrito 8; y Constanza Hube, por el Distrito 11. Estas figuras, conocidas por su participación regular en el espacio de debate, ahora se preparan para asumir un rol legislativo formal.
La coincidencia de sus trayectorias mediáticas y políticas ha alimentado el uso del término “bancada Sin Filtros” para describir a este grupo de diputados, subrayando el peso que puede tener una vitrina televisiva en la proyección pública y electoral de sus participantes.
Dos contertulios llegan al Senado
El impacto del programa no se limitó a la Cámara Baja. La misma crónica detalla que dos figuras recurrentes de “Sin Filtros” resultaron electas como senadores. Se trata de Camila Flores, por la Región de Valparaíso, y Rodolfo Carter, por la Región de La Araucanía.
Con estas victorias, el espacio televisivo extiende su influencia al Senado, configurando una presencia articulada en ambas ramas del Congreso. El hecho refuerza la percepción de que el programa no solo funciona como plataforma de discusión, sino también como un trampolín hacia cargos de representación popular.
Debate sobre influencia mediática y poder político
El fenómeno ha generado una ola de reacciones en el debate público. La presencia simultánea de varias figuras asociadas a un mismo programa en el Congreso ha sido interpretada de manera diversa: para algunos sectores, se trata de un ejemplo de cómo los medios pueden convertirse en un canal directo hacia el poder político; para otros, supone una mezcla problemática entre espectáculo y toma de decisiones legislativas.
Para algunos analistas, la evolución de “Sin Filtros” ilustra cómo el capital mediático —audiencia, visibilidad y posicionamiento en el debate público— puede traducirse de manera directa en capital político y representación institucional.
Este cruce entre televisión y política plantea preguntas sobre el alcance de la influencia mediática en la formación de liderazgos, la construcción de agendas y la definición de prioridades legislativas. También abre un debate sobre el tipo de representación que buscan los votantes cuando respaldan a figuras ampliamente conocidas por su presencia en los medios.
Cuestionamientos por posibles conflictos de interés
La historia tiene además una arista polémica. De acuerdo con una investigación de CIPER citada por Síntesis Chile, la productora a cargo de “Sin Filtros” ha prestado servicios audiovisuales a campañas de algunos de sus propios panelistas, facturando montos significativos por estos trabajos.
Este vínculo contractual entre la productora del programa y las candidaturas de ciertos rostros del panel ha generado interrogantes sobre eventuales conflictos de interés. Críticos del modelo señalan que la dualidad entre plataforma de discusión y proveedor de servicios de campaña podría tensionar los límites entre cobertura, promoción y competencia política en igualdad de condiciones.
La relación entre un espacio de debate televisivo y las campañas de quienes participan en él ha sido observada con atención por especialistas en transparencia, que subrayan la importancia de delimitar claramente los roles editoriales, comerciales y políticos.
Un precedente para la relación entre medios y Congreso
La irrupción de esta “bancada Sin Filtros” en el Parlamento plantea, a juicio de diversos observadores, un posible precedente en la relación entre medios de comunicación y poder legislativo. La conversión de panelistas en parlamentarios podría consolidar un nuevo tipo de representación, donde la notoriedad televisiva desempeña un papel central en la carrera política.
De cara a la instalación del nuevo Congreso, prevista para marzo de 2026, quedará por verse cómo se traducirá la visibilidad mediática de estos nuevos diputados y senadores en su actuación legislativa. Entre las interrogantes que se abren están su comportamiento en la deliberación parlamentaria, la coordinación entre quienes comparten origen televisivo y el impacto que puedan tener en la dinámica política tradicional.
Mientras tanto, el caso de “Sin Filtros” se instala como un punto de referencia en la discusión sobre los límites y alcances de la influencia mediática en la democracia representativa, así como sobre los resguardos institucionales necesarios para evitar conflictos de interés en la intersección entre comunicación, campañas y poder político.
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