Desembarco de tropas estadounidenses en Puerto Rico
En la madrugada del sábado, Estados Unidos ejecutó en la costa de Ponce, Puerto Rico, el que ha sido descrito como su mayor refuerzo militar en el Caribe en más de treinta años. Según reportó la agencia Reuters, el operativo incluyó el desembarco de soldados y material bélico desde un buque militar hacia instalaciones logísticas ubicadas junto al puerto.
Una vez en tierra, los efectivos y equipos fueron trasladados a un campamento donde, de acuerdo con la información disponible, se desarrollarán ejercicios militares en los próximos días. Este movimiento forma parte del despliegue ampliado ordenado por la administración de Donald Trump desde agosto, con el objetivo declarado de reforzar la seguridad regional y sostener la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
Logística y maniobras terrestres
Las imágenes difundidas del operativo muestran a decenas de soldados descendiendo de vehículos de transporte y organizándose en filas bajo la supervisión de la Policía Militar. En paralelo, otros equipos se encargaron de la descarga de cajas, contenedores y armamento liviano desde el buque y hacia la zona portuaria.
La actividad logística se extendió durante la mañana, con un flujo constante de camiones y vehículos tácticos que aguardaban su turno para movilizar personal y suministros. Asimismo, unidades especializadas realizaron maniobras de preparación orientadas a mejorar la coordinación entre las operaciones terrestres y las acciones navales que forman parte del mismo despliegue.
Ejercicios anfibios en el Caribe
De forma simultánea al movimiento en tierra, la Marina de Estados Unidos llevó a cabo ejercicios frente a la costa utilizando embarcaciones de colchón de aire LCAC (Landing Craft Air Cushion). Estas naves realizaron aproximaciones a tierra, cambios de velocidad y rutas de ida y vuelta, en prácticas diseñadas para perfeccionar la capacidad de desembarco anfibio.
Estas maniobras navales se inscriben en las operaciones que Washington mantiene desde hace meses en el Caribe, donde sostiene un amplio despliegue de buques de guerra y operativos contra pequeñas embarcaciones. De acuerdo con los reportes citados, estas acciones han dejado más de 80 muertos en el marco de operaciones contra presuntas redes de narcotráfico.
Estados Unidos justifica este despliegue como parte de una campaña para cortar las rutas de la droga hacia su territorio. A su vez, sostiene que parte de estas redes estarían vinculadas al entorno del gobierno de Nicolás Maduro, extremo que forma parte de la narrativa oficial de Washington pero cuya verificación independiente no se detalla en los informes difundidos.
Respuesta militar de Venezuela
En paralelo al refuerzo estadounidense en el Caribe, el gobierno venezolano anunció la incorporación de 5.600 nuevos soldados a sus fuerzas armadas. La ceremonia se llevó a cabo en el Fuerte Tiuna, en Caracas, y fue transmitida por canales oficiales.
Durante el acto, los mandos militares venezolanos presentaron a los nuevos efectivos como parte de una estrategia de fortalecimiento de la capacidad defensiva del país frente a lo que califican como amenazas de Estados Unidos. En la transmisión oficial se describió a los reclutas como “combatientes revolucionarios, socialistas” y “profundamente chavistas”, formados bajo lo que denominan “método táctico de resistencia revolucionaria”.
Operativos contra el narcotráfico y tensión regional
Desde agosto de 2025, Washington ha desplegado una flota militar en el Caribe y, posteriormente, en el Pacífico, con el propósito declarado de interrumpir el flujo de drogas desde esta región hacia Estados Unidos. En ese marco, se han llevado a cabo ataques contra embarcaciones identificadas como presuntas “narcolanchas” en aguas cercanas a territorio venezolano.
Estos operativos, según los recuentos disponibles, han provocado al menos 85 muertes. La intensidad de las acciones y su cercanía a Venezuela han generado preocupación en Caracas y se han interpretado como un factor adicional de tensión en la relación bilateral y en la estabilidad regional.
Además, las autoridades estadounidenses acusan a Nicolás Maduro y a figuras de su entorno de liderar el denominado Cártel de los Soles, una presunta red criminal transnacional. Washington designó a esta estructura como organización terrorista extranjera en 2025, lo que ha servido de base para justificar sanciones, acciones judiciales y el incremento de la presión política y militar sobre el gobierno venezolano.
La combinación del refuerzo militar de Estados Unidos en el Caribe y el incremento del pie de fuerza en Venezuela refleja una escalada de preparación y discurso de ambos lados, en un contexto marcado por acusaciones cruzadas de narcotráfico, amenazas externas y defensa de la soberanía.
Escenario de creciente militarización
La llegada de tropas estadounidenses a Puerto Rico y los ejercicios anfibios en el Caribe se insertan en un escenario de creciente militarización en la región, donde convergen la agenda antidrogas de Washington y las preocupaciones de seguridad del gobierno de Maduro. Mientras Estados Unidos enfatiza la necesidad de interrumpir las rutas del narcotráfico, Caracas denuncia la existencia de una política de presión que, a su juicio, apunta a debilitar o desestabilizar al gobierno venezolano.
En este contexto, la evolución de los ejercicios militares, la magnitud de los despliegues y las futuras operaciones navales y terrestres serán elementos clave para medir el nivel de riesgo de una escalada mayor en el Caribe y su impacto en la dinámica política y de seguridad de América Latina.
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