Johannes Kaiser endurece su discurso en el cierre de campaña
El candidato presidencial del Partido Nacional Libertario y actual diputado, Johannes Kaiser, cerró su campaña en la Plaza de la Aviación, en la comuna de Providencia, con un discurso de casi una hora marcado por críticas al Gobierno de Gabriel Boric y a la candidata oficialista Jeannette Jara. El acto se enmarca en la disputa por el liderazgo de la ultraderecha chilena, en la que Kaiser compite directamente con el republicano José Antonio Kast.
Según cifras entregadas por su comando, al acto asistieron alrededor de 12.000 personas, lo que lo sitúa por debajo del cierre de campaña de Kast, que habría congregado a unas 14.000 personas el día anterior. Pese a ello, Kaiser llega a la elección instalado en el tercer lugar de las encuestas divulgadas antes de la veda electoral, superando levemente a Evelyn Matthei, candidata de la derecha tradicional.
Homenaje a carabineros y crítica a la narrativa oficialista
La actividad se inició con un minuto de silencio que Kaiser dedicó a los “1.200 mártires de Carabineros que han fallecido defendiendo a nuestra patria, ley y República”, según expresó desde el escenario. Este gesto buscó destacar su respaldo a las fuerzas de orden y contrastar, según su relato, con episodios recientes en que sectores de la izquierda han manifestado críticas a la policía.
En su intervención, Kaiser apuntó directamente a Jeannette Jara, candidata de la izquierda y la Democracia Cristiana, a quien acusó de haber promovido símbolos hostiles hacia Carabineros durante las protestas del estallido social. Retomó además la frase utilizada por el oficialismo —“Chile no se cae a pedazos”— para contraponer su propia visión sobre la situación del país.
“Este país no se está cayendo a pedazos, sino a balazos, señor presidente”, señaló Kaiser, en alusión al aumento de la preocupación ciudadana por la inseguridad.
Promesa de indulto a uniformados por hechos del estallido social
Uno de los anuncios centrales del cierre de campaña fue su compromiso de indultar a los carabineros y otros uniformados condenados por hechos asociados al estallido social de 2019. Kaiser los describió como funcionarios que fueron castigados por “defender la democracia”, reforzando su narrativa de apoyo irrestricto a las fuerzas de orden.
Esta propuesta lo diferencia del tono más moderado que han adoptado otros candidatos de la derecha y ha generado cuestionamientos en sectores que consideran que tales condenas responden a violaciones de derechos humanos o excesos en el uso de la fuerza durante las protestas.
Plan de cierre de fronteras y expulsión de inmigrantes irregulares
El otro gran eje de su discurso fue la migración. Kaiser planteó el cierre de las fronteras a la migración irregular y la expulsión de todos los extranjeros que se encuentren en Chile sin documentos en regla. Su diagnóstico vincula directamente la llegada de migrantes irregulares con el aumento de ciertos delitos, una relación que forma parte de su discurso de campaña.
La propuesta incluye buscar acuerdos con el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador para trasladar a extranjeros con antecedentes policiales que no sean aceptados por sus países de origen al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una megacárcel donde se alberga principalmente a pandilleros. Esta prisión ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, entre ellas Human Rights Watch, que ha denunciado torturas y malos tratos.
“La gente que entró por la ventana, se tiene que ir por la puerta”, afirmó el candidato, recibiendo aplausos de sus adherentes.
Kaiser también se expresó en contra de la presencia en Chile de líderes de mafias extranjeras, aludiendo específicamente a criminales de origen venezolano, mexicano, brasileño, chino, japonés, mongol y rumano, a quienes no quiere ver en cárceles chilenas.
Disputa en la ultraderecha y estilo de campaña
El cierre de campaña buscó consolidar su imagen como figura de la ultraderecha chilena. Kaiser se presentó como una alternativa más radical que José Antonio Kast, con quien fue aliado hasta hace dos años. Mientras el republicano ha evitado referirse directamente a la dictadura de Augusto Pinochet en su actual candidatura, Kaiser ha expresado públicamente su disposición a apoyar un golpe de Estado similar al que derrocó al gobierno de Salvador Allende en 1973, según ha declarado previamente.
En el ámbito económico, su equipo propone un ajuste fiscal significativamente más agresivo que el de Kast. Mientras el líder republicano plantea un recorte del gasto público de 6.000 millones de dólares en 18 meses, el programa libertario apunta a una reducción de hasta 16.000 millones de dólares “lo antes posible”, de acuerdo con el coordinador económico de Kaiser, Víctor Espinosa.
El estilo del acto también reflejó su intención de diferenciarse. Kaiser llegó acompañado de su esposa, Ivette Avaria Vera, en un autobús identificado como “4K”, en alusión a su número en la papeleta y a la inicial de su apellido. Subió al escenario al ritmo de la banda de rock AC/DC y culminó la jornada entre efectos pirotécnicos, saltando y gritando “¡libertad!”, al tiempo que llamaba a respaldar a sus candidatos a diputado.
Un cierre de campaña con identidad propia
El evento en la Plaza de la Aviación reforzó la identidad política que Kaiser ha cultivado durante la campaña: una combinación de discurso de mano dura en seguridad, rechazo a la migración irregular, respaldo a las fuerzas armadas y de orden, y propuestas económicas de fuerte ajuste fiscal. Su posición en las encuestas, ligeramente por encima de la derecha tradicional, ha alimentado la incertidumbre sobre cómo se configurará el bloque opositor en una eventual segunda vuelta presidencial.
Con este cierre, Johannes Kaiser busca consolidar un electorado atraído por su estilo confrontacional y por la promesa de cambios drásticos en materia de seguridad y migración, en un contexto de alta preocupación ciudadana por el crimen y la violencia.
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