Perú refuerza su frontera sur frente a la salida de migrantes desde Chile
El presidente de Perú, José Jerí, anunció que su gobierno declarará un estado de emergencia en la frontera sur del país y enviará más efectivos de las fuerzas armadas a la zona, en respuesta al creciente número de migrantes que intentan cruzar desde Chile hacia territorio peruano. La mayoría de estas personas son ciudadanos venezolanos que se habían asentado en Chile y ahora buscan salir ante un clima político cada vez más hostil hacia la inmigración irregular.
Presión migratoria en un contexto electoral en Chile
Durante los últimos años, cientos de miles de migrantes procedentes de países en crisis han atravesado Sudamérica con la mira puesta en Chile, uno de los países más estables y prósperos de la región. Sin embargo, en las últimas semanas se ha observado un flujo en sentido contrario, con numerosos migrantes —en su mayoría venezolanos sin estatus legal en Chile— aventurándose hacia el norte.
Este movimiento se produce en medio de una campaña presidencial chilena especialmente tensa, en la que la inmigración irregular se ha convertido en un eje central del debate público. El ultraconservador José Antonio Kast, favorito en las encuestas para la segunda vuelta electoral del 14 de diciembre, ha hecho de la seguridad y el control migratorio uno de los pilares de su propuesta.
En un video de campaña grabado en la frontera desértica entre Chile y Perú, Kast advirtió a los migrantes sin documentos que abandonen el país antes del cambio de gobierno, o se arriesguen a ser detenidos y expulsados en procesos acelerados de deportación. El mensaje, difundido ampliamente en medios y redes sociales, coincidió con un aumento de imágenes de familias migrantes saliendo de Chile con sus pertenencias a cuestas.
Respuesta del gobierno peruano y situación en la frontera
Tras la difusión de estos mensajes y el incremento de personas moviéndose hacia el norte, el presidente José Jerí viajó a la zona limítrofe para supervisar los controles fronterizos. Posteriormente, ordenó el despliegue de más efectivos militares para reforzar las operaciones de seguridad y convocó a su gabinete con el objetivo de formalizar la declaración de estado de emergencia en la región.
La medida busca mantener el orden público, controlar el flujo irregular y evitar que las localidades fronterizas se vean sobrepasadas en su capacidad de respuesta. En la práctica, los refuerzos buscan gestionar la llegada de migrantes que han salido de Chile pero no cuentan con la autorización necesaria para ingresar a Perú, quedando atrapados en un limbo legal y territorial.
Habitantes de las ciudades del norte de Chile han reportado escenas de desorden y saturación en zonas cercanas a los pasos fronterizos, donde se concentran personas que no pueden avanzar hacia Perú ni regresar a su lugar de residencia anterior. Las autoridades peruanas temen que, sin medidas extraordinarias, la situación pueda derivar en una crisis humanitaria local con carencia de servicios básicos y tensión social.
Debate político y repercusiones regionales
El endurecimiento del discurso en Chile y sus efectos en la frontera ha generado reacciones tanto en Santiago como en Lima. Consultado sobre el impacto de la campaña de Kast en la movilidad de personas, el ministro de Seguridad de Chile, Luis Cordero, subrayó que la retórica política puede tener consecuencias concretas sobre la población migrante y advirtió sobre el riesgo de que sea utilizada para agitar controversias electorales.
“La retórica a veces tiene consecuencias. Las personas no pueden ser utilizadas como un medio para crear polémica en las elecciones. Nuestro principal propósito es evitar una crisis humanitaria”, señaló Cordero.
Desde Perú, el canciller Hugo de Zela buscó marcar distancia entre el gobierno chileno y las declaraciones del candidato ultraconservador, recordando que Kast no habla en nombre del Ejecutivo de Santiago. Sus palabras apuntan a evitar que las tensiones de la campaña presidencial chilena se traduzcan en fricciones diplomáticas entre ambos países.
Preocupación por derechos humanos y llamado a coordinación
Organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han expresado inquietud ante la posibilidad de que el incremento de controles derive en situaciones de hacinamiento, devoluciones sumarias o restricciones al acceso a servicios básicos en la franja fronteriza. Aunque los gobiernos han enfatizado la necesidad de resguardar la seguridad y el orden público, las entidades de la sociedad civil insisten en que las medidas deben respetar los estándares de protección de las personas en movilidad.
En ese marco, se ha instado a Chile y Perú a reforzar los canales de comunicación y a articular una respuesta regional que contemple tanto la gestión fronteriza como la atención humanitaria, con especial atención a grupos vulnerables como niños, mujeres y personas mayores. La situación actual en la frontera sur peruana se ha convertido así en un nuevo punto crítico de la crisis migratoria venezolana en Sudamérica, donde las decisiones políticas nacionales tienen repercusiones inmediatas más allá de sus propias fronteras.
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