Monitoreo sísmico en Chile y rol del Centro Sismológico Nacional
Chile es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo y, por ello, cuenta con un monitoreo permanente de los movimientos de la Tierra. El Centro Sismológico Nacional (CSN) registra en tiempo real los sismos que se producen en el territorio, informando parámetros como la magnitud, el horario del evento y la ubicación del epicentro.
Estas actualizaciones permiten a la población y a las autoridades seguir la evolución de la actividad sísmica, comprender mejor el comportamiento de la Tierra y reaccionar de forma más informada ante un eventual evento de mayor intensidad.
Temblor y terremoto: diferencias básicas
En el lenguaje cotidiano, los términos “temblor” y “terremoto” se usan con frecuencia como sinónimos. Sin embargo, desde un punto de vista práctico y comunicacional, suelen diferenciarse por su magnitud, la intensidad percibida y el alcance de sus efectos.
Temblor: se asocia a movimientos sísmicos de menor intensidad. Corresponde, por lo general, a sismos de baja magnitud que, aunque pueden ser perceptibles, no provocan daños significativos en infraestructuras ni representan un riesgo grave para las personas.
Terremoto: se utiliza para describir eventos sísmicos de mayor magnitud y con alta capacidad destructiva. Este tipo de sismo puede ocasionar daños severos en edificaciones, infraestructura crítica y, en los casos más extremos, provocar heridos y pérdidas de vidas. Habitualmente están acompañados por réplicas posteriores.
Ambos términos describen el mismo fenómeno físico —un sismo—, pero se diferencian en la magnitud y en el impacto que generan sobre la población y las estructuras.
Por qué tiembla tanto en Chile
La elevada sismicidad de Chile está directamente relacionada con su ubicación geográfica. El país se emplaza en el borde occidental de la placa Sudamericana, donde convergen las placas de Nazca y Antártica. Esta interacción entre placas corresponde a una zona de subducción, en la que una placa se introduce bajo otra, acumulando energía que se libera en forma de sismos.
Esta región forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, un arco de unos 40.000 kilómetros que rodea el océano Pacífico y se caracteriza por una intensa actividad sísmica y volcánica. Allí se ubican la mayoría de las zonas de subducción del planeta, lo que explica la frecuencia de terremotos en países como Chile.
Dentro de este contexto, uno de los hitos históricos es el terremoto del 22 de mayo de 1960, registrado en Valdivia con una magnitud de 9,5, considerado el más potente medido instrumentalmente a nivel mundial.
Magnitud e intensidad: cómo se mide un sismo
Para describir un sismo se utilizan dos conceptos principales: magnitud e intensidad, que no son equivalentes.
Magnitud: corresponde a la energía liberada por el sismo en su origen. Se obtiene de forma numérica a partir de los registros de los sismógrafos y suele expresarse en escalas como la de Richter o magnitud de momento. Es un valor único para cada evento.
Intensidad: mide los efectos del sismo sobre las personas, las construcciones y el entorno en distintos lugares. Se suele expresar mediante la escala de Mercalli y puede variar de una zona a otra, dependiendo de la distancia al epicentro, la profundidad y las características del suelo.
Es frecuente que, en los primeros minutos tras un sismo, se informen distintas magnitudes. Esto se debe a que los cálculos iniciales se basan en datos de estaciones cercanas y luego se ajustan a medida que se incorporan registros de más sensores dispersos en el territorio.
Por qué no se pueden predecir los sismos
Hasta la fecha, la ciencia no ha logrado predecir con precisión el momento, lugar y magnitud de un sismo. No obstante, la red de sismógrafos y acelerógrafos sí permite detectar rápidamente los movimientos del suelo y emitir alertas tempranas que, en algunos casos, otorgan segundos valiosos para tomar medidas de protección.
Estos sistemas de monitoreo permanente son clave para reducir riesgos, aunque no eliminan la necesidad de que la población esté preparada y cuente con planes de emergencia familiares y comunitarios.
Recomendaciones básicas durante y después de un sismo
Si estás en la calle
En caso de que un sismo te sorprenda en el exterior, las autoridades recomiendan buscar de inmediato un área abierta, alejada de postes, árboles, edificios y estructuras susceptibles de colapsar o desprender elementos. Es esencial mantenerse atento a la posible caída de cables eléctricos.
Si estás conduciendo, se aconseja detener el vehículo con precaución en un lugar seguro, lejos de puentes, túneles y estructuras que puedan resultar dañadas.
Acciones posteriores al movimiento
Tras el sismo, es importante realizar una revisión rápida del entorno inmediato:
- Verificar si hay personas heridas y, de ser necesario, brindar primeros auxilios básicos.
- Comprobar posibles fugas de gas o daños en instalaciones eléctricas y, si es posible, cerrarlas.
- Evitar el uso de ascensores hasta asegurar que la estructura del edificio no presenta daños.
- Alejarse de construcciones visiblemente afectadas o inestables.
Alerta de tsunami y evacuación
En zonas costeras, después de un sismo de gran magnitud, es fundamental informarse de manera oficial sobre la existencia de alertas o alarmas de tsunami. Si las autoridades emiten una advertencia o si se observa un retiro inusual del mar, se debe evacuar de inmediato hacia sectores altos y seguros, fuera de las zonas de inundación.
Si no es posible alcanzar una cota de altura, se recomienda refugiarse en pisos superiores o en la azotea de edificaciones sólidas, siguiendo siempre las indicaciones de los organismos de emergencia.
Kit de emergencia: elementos esenciales
Contar con un kit de emergencia preparado con anticipación puede marcar la diferencia en las primeras horas posteriores a un sismo. Este debería incluir, al menos:
- Botiquín básico: vendas, gasas, alcohol, medicamentos de uso frecuente y otros insumos sanitarios esenciales.
- Alimentos no perecibles: conservas (como atún), barras energéticas, chocolates, frutos secos y agua potable, además de una cantidad razonable de dinero en efectivo.
- Artículos específicos según las necesidades del hogar: productos para bebés, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas o mascotas.
La preparación previa, unida a la información oficial proporcionada por organismos como el CSN y las autoridades de emergencia, resulta clave para reducir la vulnerabilidad frente a los sismos que afectan con frecuencia al territorio chileno.
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